Edificio Corominas Pepín
Distrito Nacional, República Dominicana 1981
El Edificio Corominas Pepín, sede de Seguros Pepín en la avenida 27 de Febrero, se erige entre 1980 y 1988 con la clara intención de proyectar presencia institucional y solidez corporativa. Diseñado por José Mella Febles y Leopoldo Franco, el edificio de nueve niveles surge como un prisma cerrado que juega con el volumen monolítico propio del brutalismo, construido íntegramente en hormigón visto. Esta materialidad otorga firmeza, permanencia y un carácter formal contundente.
El diseño organiza el espacio en torno a un núcleo central técnico que aloja ascensores, escaleras e instalaciones, liberando las plantas para configuraciones flexibles de oficinas. Las fachadas equilibran grandes ventanales de piso a techo—que favorecen la iluminación y ventilación naturales—con paños de hormigón expuesto que estructuran el ritmo y la percepción del volumen. Esta dualidad transparencia-solidez contribuye a una imagen corporativa coherente con la lógica de la época, en la que la arquitectura institucional evoca estabilidad y modernidad.
Desde el punto de vista constructivo, si bien originalmente se contempla una ejecución por etapas, finalmente se decide construir el edificio completo en una sola fase, lo que permite una mayor uniformidad y control de calidad del hormigón visto. Se cuidan aspectos como el curado, los encofrados y la textura superficial, garantizando una expresión material homogénea y duradera.
La planta baja se reserva para zonas de acceso público, recepción y áreas institucionales, mientras que un sótano alberga estacionamientos y servicios de soporte. Esta organización libera a las plantas superiores de tareas auxiliares, permitiendo un uso más flexible y centrado en las actividades administrativas.
Reconocido en 1988 con el primer premio en la II Bienal de Arquitectura de Santo Domingo, el edificio sigue siendo sede principal de Seguros Pepín y se mantiene como un hito en la arquitectura corporativa local. Su condición de prisma brutalista, valor estético y funcionalidad tipifican una época en la que el hormigón representa un símbolo de modernización, disciplina y durabilidad.
Colaboración
Leopoldo Franco
Servicios
Diseño
Colaboración
Leopoldo Franco
Servicios
Diseño
El Edificio Corominas Pepín, sede de Seguros Pepín en la avenida 27 de Febrero, se erige entre 1980 y 1988 con la clara intención de proyectar presencia institucional y solidez corporativa. Diseñado por José Mella Febles y Leopoldo Franco, el edificio de nueve niveles surge como un prisma cerrado que juega con el volumen monolítico propio del brutalismo, construido íntegramente en hormigón visto. Esta materialidad otorga firmeza, permanencia y un carácter formal contundente.
El diseño organiza el espacio en torno a un núcleo central técnico que aloja ascensores, escaleras e instalaciones, liberando las plantas para configuraciones flexibles de oficinas. Las fachadas equilibran grandes ventanales de piso a techo—que favorecen la iluminación y ventilación naturales—con paños de hormigón expuesto que estructuran el ritmo y la percepción del volumen. Esta dualidad transparencia-solidez contribuye a una imagen corporativa coherente con la lógica de la época, en la que la arquitectura institucional evoca estabilidad y modernidad.
Desde el punto de vista constructivo, si bien originalmente se contempla una ejecución por etapas, finalmente se decide construir el edificio completo en una sola fase, lo que permite una mayor uniformidad y control de calidad del hormigón visto. Se cuidan aspectos como el curado, los encofrados y la textura superficial, garantizando una expresión material homogénea y duradera.
La planta baja se reserva para zonas de acceso público, recepción y áreas institucionales, mientras que un sótano alberga estacionamientos y servicios de soporte. Esta organización libera a las plantas superiores de tareas auxiliares, permitiendo un uso más flexible y centrado en las actividades administrativas.
Reconocido en 1988 con el primer premio en la II Bienal de Arquitectura de Santo Domingo, el edificio sigue siendo sede principal de Seguros Pepín y se mantiene como un hito en la arquitectura corporativa local. Su condición de prisma brutalista, valor estético y funcionalidad tipifican una época en la que el hormigón representa un símbolo de modernización, disciplina y durabilidad.





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